Entre los proyectos en los que he trabajado, el más significativo es probablemente la reconstrucción del Monasterio de Novodévichi.

Entre los espacios que ya están abiertos al público y se pueden visitar se encuentran el Museo del Cosaco y el Patio Ecuestre en Moscú.

Un lugar especial en mi memoria lo ocupa el Pabellón de Uzbekistán en VDNJ, donde me encargué de la puesta en marcha y el ajuste de la iluminación arquitectónica.

También hubo numerosos museos privados de pequeño formato con una temática muy específica.

En cada uno de estos proyectos uno se enfrenta a nuevos retos y aprendizajes. Además, visitar museos locales me ayuda mucho a inspirarme; mi favorito es el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.